Lluïsa Vidal i Puig nació el dos de abril de 1876 en el domicilio de Trafalgar, número trece, siendo la segunda hija de doce hermanos, diez niñas y dos varones. Su nacimiento coincidió con la exhibición del primer mueble de estilo Art Nouveau en la Gran Exposición de París.

En aquellos años había problemas con la colonia de Cuba, se leía a Zola y a Dostoievski, se escuchaba a Richard Wagner, ya se había inventado el teléfono, el nacionalismo catalán crecía, y la Renaixença catalana estaba en plena fiebre neogótica ecléctica en Barcelona. Josep Vilaseca, Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner eran la vanguardia y comenzaban a construir edificios.4 En aquellos momentos el resto de Cataluña contrastaba enormemente con el resto de España.5 Respecto a Cataluña impusieron una política restrictiva y autoritaria. El movimiento anarquista adquiría en Europa, una fuerza sin precedentes.

Los padres de Lluïsa se casaron en mayo de 1873 en la iglesia de Santa Anna de Barcelona, instalándose en un edificio nueve de la calle de Trafalgar, tercera planta, cerca del obrador de Francisco y de los padres de la Merced.

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Francesc Vidal i Javellí, pintado por Simón Gómez.

Francesc Vidal i Jevellí, padre de Lluïsa, era un exquisito mueblista que mejoró y consolidó su posición social después de su matrimonio. Estudió en París y abrió una tienda en el Pasaje del Crèdit, de muebles y objetos decorativos de su propio obrador y también de objetos de arte de importación. Francesc trabajaba con materiales de primerísima clase, con una artesanía impecable y perfeccionista en técnicas. Escogía personalmente a los trabajadores para su obrador. La apertura de esta tienda fue un acontecimiento importante en la vida cultural de Barcelona, sus ideas de decoración de interiores era nueva. Era hijo de Lluís Vidal, un artesano exigente que tenía su ebanistería en la calle de Argenteria, 22. Considerado como el mejor ebanista de la península ibérica, tenía un gran prestigio nacional y estaba especializado en la fabricación de pequeños objetos de madera exquisitamente trabajados.

Francesc Vidal tenía una demanda creciente de diseño de lujosos interiores, le encargaban tanto la realeza, el gobierno, las instituciones y clientes particulares. Cuando Lluisa tenía cuatro años, su padre ya había redecorado dos de los principales salones del Gran Teatro del Liceo (elLiceu). Detestaba ir y hacer negocios con Madrid, a 600 km de distancia. El rey Alfonso XII le pidió que proyectara los nuevos dormitorios reales. Cuando nació Alfonso XIII la reina le pidió que le hiciera la cuna. Era miembro del Colegio de Ebanistas y del Ateneo Barcelonés y también participó en la "Fundación de Fomento de las Artes Decorativas". Era miembro también del Real Club Náutico de Barcelona, le agradaba el mar, y navegar. Se asociaría con Frederic Masriera i Manovens6 y van a abrir sucursales en Madrid, y en París, adoptando el nombre de "Industries Francesc Vidal i companyia". Vidal destruía los bocetos y los dibujos originales para demostrar que sus modelos eran únicos, pero conservaba modelos fotográficos de sus obras. Fue un participante clave en la Exposición Universal de 1888, fabricando los tronos de los cuales la reina regente Maria Cristina y la infanta Alfonso XIII habrían de presidir los solemnes actos. También, haría la decoración de los interiores de la residencia privada de la familia real, mientras estaba en Barcelona.7 En junio se inauguró el monumento a Colón, donde Vidal colaboraría. Ese éxito de la Exposición de Barcelona, animaría a Vidal a participar en la Exposición Universal de París (1889). Gaspar Homarcolaborará en su taller.